
El Círculo de Bellas Artes es una entidad cultural privada sin ánimo de lucro con sede en la madrileña calle Alcalá. Fundada en 1880, desde 1921 está declarada, “Centro de Protección de las Bellas Artes y de Utilidad Pública”. Es un centro multidisciplinar, en él se desarrollan actividades que abarcan desde las artes plásticas hasta la literatura pasando por la ciencia, la filosofía, el cine o las artes escénicas. Desde su creación, ha desarrollado una importante labor de alcance internacional en el campo de la creación, la difusión y la gestión cultural, siendo uno de los centros culturales privados más importantes de Europa.
El edificio, situado en la confluencia de las calles Alcalá y Gran Vía, es obra del arquitecto Antonio Palacios y fue construido a comienzos de la década de los años veinte del siglo pasado.

En mil novecientos diez y nueve el Círculo de Bellas Artes convocó un concurso de anteproyectos del edificio de su sede social en el solar que habían ocupado los jardines del marqués de Casa Riera. El concurso se declaró desierto, quedando tres proyectos finalistas: el equipo formado por Secundino de Zuazo y Eugenio Fernández Quintanilla, el de Baltasar Hernández Briz y Ramiro Saiz Martínez y el de Gustavo Fernández Balbuena. Antonio Palacios, uno de los concursantes, recurrió el fallo que había desestimado su anteproyecto por superar la altura máxima permitida. Por tal motivo, se hizo una votación entre los socios que eligieron el de Palacios. El edificio, como todos los construidos por Palacios, tuvo grandes problemas para conseguir licencia municipal por exceso de altura, a pesar de haber sido declarado como centro de protección de las Bellas Artes y entidad de utilidad pública. El edificio se encuentra decorado con esculturas de Capuz, y Adsuara en sus fachadas. El Círculo tiene una imagen urbana monumental y ecléctica por su volumetría y el tratamiento de sus fachadas. La parte baja repite el esquema de los edificios comerciales con el doble orden gigante y en la parte alta se crea un juego de distintos volúmenes hasta terminar en la torre a modo de faro cultural.

Fue inaugurado por Alfonso trece el lunes ocho de noviembre de mil novecientos veintiseis con una exposición de pinturas de Ignacio Zuloaga en la Sala Goya.
Fue declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional en 1981. En la actualidad el inmueble tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.
Al entrar en el edificio inmediatamente nos llama la atención laescalera que es realmente el corazón del edificio y que nos llevará a las distintas plantas.
Hasta los años 30 hubo una piscina justo debajo de la parte central de la entrada en lo que ahora es el Teatro de Bellas Artes. El suelo de la entrada era transparente y permitía ver a los bañistas disfrutando del agua.

En lo que era la antigua sala de conversaciones se encuentra ahora la cafetería del Círculo, ‘La Pecera‘, llamada así por sus grandes ventanales cuyo aspecto, visto desde el exterior recuerdan el de una pecera. También se dice que recibió el nombre, porque en su día era lugar de reunión de ‘peces gordos’.
Las pinturas y la lámpara del techo de la cafetería son las originales.
A lo largo del recorrido por el Círculo veremos distintas obras de arte, todas cedidas o vendidas al Círculo por socios.

En la cafetería podemos ver una escultura de Moisés Huerta, «Salto de Leucade».
Nos dirigiremos por el vestíbulo al ascensor para subir a la sesta planta para continuar con la visita, dejando la terraza para lo último, desde la que iremos bajando al resto de las plantas.

La Sexta planta es de uso exclusivo para los socios. Encontramos aquí los talleres de litografía, pintura, dibujo y danza.
Están igual que en los años 1929. Destaca en todos ellos la luz que entra por los grandes ventanales que permite también unas vistas extraordinarias de la ciudad.
Por ejemplo, en el taller de pintura, la luz que entra por el techo viene directamente de la terraza del Círculo. Los artistas cuentan siempre con modelos que posan en pases de 45 minutos.
La sala dedicada a la danza y el baile sirve también como taller de pintura. Fue aquí donde trabajó Picasso en su momento.
En esta zona los artistas socios pueden sentirse como en el taller de su propia casa, el acceso está limitado para ellos.
Al salir de esta zona hacia la escalera, podemos ver dos puertas metálicas en el frente del rellano de escalera que corresponden a dos antiguos ascensores de madera que se eliminaron en 1966 por motivos de seguridad.

Por la monumental escalera bajamos a la quinta planta donde vemos la escultura de un Apolo y la maravillosa vista del hueco de la escalera.
En la quinta planta se encontraba antes el restaurante del Círculo. Estaba dividido en varias secciones, una para socios, otra para invitados y otra para mujeres, que al principio no podían ser socias del Círculo, hecho que cambió entre los años 50 y 60.
Ahora hay unos 60 despachos que pueden alquilarse. Hay también 4 salas para reuniones, en esta planta está también la emisora de radio del Círculo.

Seguimos el recorrido bajando por la escalera a la cuarta planta y nada más acceder a esta, podemos ver «La Fuentecilla», cuya parte interior veremos desde el salón de baile. Antonio Palacios quería que en esta planta hubiera una obra de arte fija y eligió ésta.
Aquí se encontraba el antiguo casino, ubicado en lo que se conoce como la sala de columnas. llamado así por tener 18 columnas, que funcionan tanto de sostén de las plantas superiores, como de contrafuertes de la cúpula del teatro. El techo como las lámparas son las originales.
Fue aquí también donde se instaló el primer Bingo de Madrid. Y es, en esta sala en la que se realiza la conocida lectura anual del «Quijote».
La sala Antonio Palacios, ubicada en esta planta, fue en sus inicios un pequeño comedor adosado a la entonces cafetería del Círculo, hoy se dedica a exposiciones.

Otra parte importante de esta planta está dedicada al ocio, y en concreto al billar. En el salón del billar encontramos 2 mesas de billar americano y 9 mesas de billar francés para jugar a 3 bandas. Las mesas mantienen una temperatura estable en todo el espacio de juego. Los socios tienen en la pared sus tacos para jugar, aunque los invitados también disponen de algunos para ellos. El acceso se permite en compañía de un socio.
Bajamos a la tercera planta y desde el vestíbulo vemos los grandes ventanales desde los cuales vemos el salón de baile. En esta planta está la biblioteca, con acceso restringido a socios, o a investigadores. Cuenta con unos 4.000 libros. Es pequeña y sólo cuenta con 10 mesas. También está en esta planta la sala de Presidencia, y la Sala de Juntas. donde tiene lugar las reuniones del órgano rector del Círculo de Bellas Artes, y desde donde se dan las ruedas de prensa. Además, de sus paredes cuelgan algunas de las obras de arte de los fondos patrimoniales de esta institución.
Continuamos bajando a la segunda planta que es la más espectacular del edificio, se encuentra el famoso salón de baile.

Al pasear por el salón disfrutamos de la grandiosidad del espacio como si se tratara de una catedral con las magnificas columnas que se alzan para deleite de los sentido y sujetando esa cúpula como si estuviéramos en el crucero de una catedral. Vemos en el tambor de la cúpula los ventanales que observamos en la tercera planta, los cuales se instalaron con posterioridad por motivos de seguridad. La idea inicial de Antonio Palacios era crear un edificio abierto. Y el remate de la cúpula podemos ver la parte inferior de «La Fuentecilla», que vimos en la cuarta planta.

Al fondo, a la derecha, se encuentra el teatro. Inaugurado con la compañía El cántaro roto de Ramón María del Valle-Inclán representando la primera obra en el Fernando de Rojas. Sin embargo, el nombre actual de la sala data de 1984, año en que albergó un ciclo dedicado a La Celestina. Desde entonces, este espacio ha acogido estrenos de teatro, conciertos, óperas de cámara y una larga serie de espectáculos de todo tipo. El patio de butacas y los dos anfiteatros ofrecen un aforo aproximado de quinientas localidades. En su configuración inicial, el Salón de Baile se hallaba unido al patio de butacas del Teatro. . Al abandonar la sala damos con la estatua de un cónsul griego en el descansillo de la escalera, y subiremos a la séptima planta donde se encuentra la azotea.

Cuenta con un torreón que añadiría otra dos plantas más al edificio. Antiguamente había talleres de pintura en él, pero actualmente el acceso no está permitido.
La azotea del Círculo de Bellas Artes muestra una perspectiva única de Madrid. Situada a 56 metros de altura, ofrece a sus visitantes una de las más espectaculares vistas de la ciudad. El edificio está coronado por la escultura Minerva, de Juan Luis Vassallo, pesa 3.000 kilos y mide seis metros y medio, una pieza que representa a la diosa romana de la sabiduría y el arte, símbolo del Círculo desde su fundación. Esta ya estaba en el proyecto de Antonio Palacios, pero debido a cuestiones económicas no llegó a realizarse en su momento. Se instalo en lo alto del edificio 1966.

Nos sentamos para saborear un café en la cafetería de la terraza y contemplar las vistas de Madrid desde aquí, que son espléndidas y permiten disfrutar de la ciudad de otra manera. Nuestro recorrido por el escailine de Madrid comenzando por la diosa Minerva, las cuatro torres y la torre Picaso, las torres de Colon, El instituto cervantes, edificio también de Antonio Palacios como el del Ayuntamiento de Madrid, antiguo palacio de correos, el pirulí de radiotelevisionespañola, el ministerio de sanidad antiguo sindicatos, el cerro de los Ángeles, punto geográfico central de la península, cúpula de la iglesia de San Sebastián y pináculo del edificio Simeón. Y con estas maravillosas vistas dimos por terminada la visita al edificio del Circulo de Bellas Artes de Madrid.
