EL GRECO

Doménikos Theotokópoulos

Doménikos Theotokópoulos nació en 1541 en Candía (actual Heraclión) en la isla de Creta, territorio de la República de Venecia, en el seno de una familia griega, pero probablemente de religión católica.

1560-65 El Greco – Tríptico de Módena (La Anuncición) 2

De su estancia veneciana se conocen algunas obras. Una de ellas es La Adoración de los Reyes Magos, anterior a 1570

1568 Adoración de los Reyes Magos

No se conoce el motivo por el cual El Greco dejo Venecia tres años después de su llegada. El pintor se trasladó a Roma, pasando primero por Parma, donde conoció las obras de Correggio. A su llegada a Roma el miniaturista Giulio Clovio le pone en contacto con el círculo intelectual del Cardenal Farnesio, Doménikos aprovechó las oportunidades de formación humanista que se le brindaron en la corte del Cardenal, muestra de ello es la obra Muchacho encendiendo una candela, conocida también como El soplón (hacia 1570-75 Nápoles, Galeria Nacional de Capodimonte). Se cree que esta inspirada en una obra perdida de la antigüedad, del pintor Antífilo, descrita en la Historia Natural de Plinio el Viejo.

1571 Muchacho encendiendo una candela

Durante su estancia en Roma ingresó en la Academia de San Lucas como miniaturista, era un requisito para poder ejercer allí su profesión. Esta Academia en realidad funcionaba como un gremio, así pudo abrir su propio taller, trabajando preferentemente desde entonces como retratista y en pequeñas obras religiosas para clientes particulares. Contrató como ayudante a Francisco Preboste, que trabajó con él hasta los últimos años de su vida.

1570-72 La anunciación El Greco

En 1576 decidió abandonar Roma y venir a España, se cree, que por su deseo de trabajar para el rey Felipe II en la decoración del Monasterio de El Escorial. Llegó a Madrid con el prestigio que le suponía ser discípulo de Tiziano y la ayuda de los españoles que conoció en Roma: Benito Arias Montano, el bibliotecario de El Escorial, y Luis de Castilla, arcediano de la catedral de Cuenca e hijo del deán de Toledo, Diego de Castilla.

El Greco estaba en Toledo de paso, teniendo en mente intentar triunfar en Madrid. Ésta sería la razón por la que realiza una serie de obras para el rey Felipe II: la Alegoría de la Liga Santa y el Martirio de San Mauricio. Dichas obras no fueron del agrado del rey católico por lo que Doménikos se instala definitivamente en Toledo

1580-82 El Martirio de San Mauricio

El encargo por el cabildo de la catedral para el vestuario de la sacristía. el tema debía ser el Expolio de Cristo, momento en el que camino del Calvario es despojado de sus vestiduras. El hecho de haber colocado a las tres Marías y la multitud que rodea a Cristo con sus cabezas más altas que la figura del Redentor, no satisfizo al cabildo de la Catedral, que encontró teológicamente injustificable estos detalles. El encargo por el cabildo de la catedral para el vestuario de la sacristía. el tema debía ser el Expolio de Cristo, momento en el que camino del Calvario es despojado de sus vestiduras.

1577-79 El Expolio

El Greco fue un gran retratista, ya en su época romana sus retratos fueron valorados y apreciados, lo mismo sucedió en Toledo. Durante su estancia en esta ciudad el retrato fue una de sus ocupaciones, aunque no fueron muchos debido a la importancia de sus otros encargos.
El caballero de la mano en el pecho (hacia 1578-80, óleo sobre tela, 81 x 66 cm.) es uno de los retratos más importantes del artista y el primero que realizó en Toledo, representa el prototipo del hidalgo español. Tanto su vestimenta, como la cadena con medallón y la rica empuñadura de la espada, dejan en evidencia su rango social. La delicada mano en el pecho, llevada con gesto solemne y con los dedos anular y corazón unidos, así como la relación que el caballero establece con el espectador mirándole a los ojos, convirtieron a este retrato en la referencia del honor de la vieja Castilla, de la hidalguía y de las virtudes cristianas.

1578-80 El caballero de la mano en el pecho

La obra más famosa de El Greco, El entierro del señor de Orgaz, se conserva en el lugar para el que fue pintada, lo que permite entender mejor sus valores formales. Fue encargada al pintor por el párroco de la iglesia de Santo Tomé y en el acuerdo que firmó El Greco se fijaba de forma muy precisa la iconografía de la zona inferior del lienzo, este sería de grandes proporciones, debería reflejarse el milagro en el que San Esteban y San Agustín bajaron a enterrar el cuerpo de este caballero, por su caridad para con la iglesia. Encima de todo esto se debería hacer un cielo abierto de gloria.

1586-88 El entierro del Conde de Orgaz

Hay dos obras realizadas en los años finales de su vida, que son, por su temática, completamente dispares con las realizadas habitualmente, pero con los rasgos “grequianos” ya consolidados de esa etapa, una de ellas es Vista y plano de Toledo, de factura hacia
1610-14, encargo de D. Pedro Salazar de Mendoza.
Siendo El Greco un pintor de imágenes religiosas, resulta extraño encontrar en su producción una escena mitológica como la de Laocoonte. Doménikos nos presenta a Laocoonte derribado en el suelo, en fuerte diagonal,sujetando la serpiente que va a morderle la cabeza; su hijo menor yace en el suelo, en un violento escorzo, mientras el hijo mayor agarra a la segunda serpiente para evitar la muerte. Al fondo encontramos una vista de Toledo, no de Troya, situando al caballo frente a la puerta de Bisagra. Las tres figuras destacan por su movilidad, están situadas en primer plano, iluminadas por una luz fantasmal que les otorga un color blanquecino. La violencia y el dramatismo se adueñan de la composición. Los personajes tienen el canon alargado ya característico del pintor. Desgraciadamente, no pudo concluir la obra ya que fallecería en abril de 1614.

1614 Laocoonte