Es un edificio religioso único, mezcla de estilos gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico, cuya construcción se ha desarrollado a lo largo de los siglos XIII al XVIII. El monasterio es Patrimonio de la Humanidad desde 1993. La Virgen de Guadalupe es la patrona de Extremadura y en 1928 recibió el título de Reina de las Españas o de la Hispanidad.
Si entramos por la hospedería, pasaremos por el claustro gótico, es de planta rectangular. Tiene tres alturas, la primera con arcos de medio punto de estética renacentista, y las dos superiores con arcos apuntados, en el primera planta que acogen a su vez a otros dos de medio punto separados por un parteluz, con fina labor de tracería gótica. Fue realizado entre 1515 y 1524.
De aquí pasamos por un pasillo al claustro mudéjar, también conocido como de los Milagros, el cual fue construido a finales del siglo XIV. Nos llama la atención el bello templete mudéjar que se puede ver en el centro del mismo.
Tiene planta cuadrada, con arcadas de herradura y herradura apuntadas en las dos alturas de las cuatro pandas que se abren al jardín. En una esquina hay en templete cuadrado cubierto con bóveda de crucería que cobija al lavatorio, tiene una pila circular que acoge al agua que cae de un copón de bronce.
En las galerias del piso bajo pueden verse lienzos que narran los milagros de la Virgen de Guadalupe. Piezas escultóricas, y sobre todo el magnífico sepulcro de fray Gonzalo de Illescas, ejecutada por Egas Cueman hacia 1460.
Al entrar en el Museo de Bordados que, en 1928, en el antiguo refectorio de los monjes jerónimos se inauguró por el rey Alfonso XIII. contiene más de 200 piezas realizadas en el propio taller del monasterio. Destacan, por su antigüedad y riqueza, el conocido como frontal Rico, realizado a finales del siglo XIV, el frontal de Enrique IV y la casulla del Condestable, que siguen modelos flamencos.
Todavía podemos contemplar los bancos donde se sentaban los monjes y las bases de los pilares de las mesas.
En la antigua sala capitular, se encuentra el Museo de libros de coro. Un espacio en el que se exponen los libros del coro y otros libros miniados.
Situado en la antigua repostería, nos encontramos el Museo de Pintura y Escultura, que cuenta con obras de Juan de Flandes, Zurbarán, Goya, Juan Correa de Vivar, Nicolás Francés, Egas Cueman, Pedro de Mena y El Greco entre otros.





Confesiones en la cárcel, Francisco de Goya
El coro alto de la basílica destaca por su sillería coral de estilo barroco con una interesante iconografía con 96 relieves obra de Manuel de Larra Churriguera de mediados del siglo XVIII. En el mismo coro se destaca la existencia de un gran atril o facistol barroco, labrado en bronce.
La Sacristía del Monasterio de Guadalupe (1638), decorada con lienzos de Zurbarán. Está presente tanto lo divino como lo humano. En la vertiente humana, apreciamos a la entrada los lienzos La visión de Fray Pedro de Salamanca y Retrato de Fray Gonzalo de Illescas. Y en la vertiente de lo divino encontramos La visión de Fray Andrés de Salmerón y las Tentaciones de Fray Diego de Orgaz. Las virtudes como, la caridad en Fray Martín de Vizcaya dando limosna a los necesitados y la esperanza en la buena muerte reflejada en el lienzo Fray Juan de Carrión. También encontramos al Padre Cabañuelas y a Fray Fernando Yánez que destacan la bondad de la virtud de la vida religiosa.




Fray Pedro de Salamanca 
Fray Gonzalo de Illescas 
Fray Andrés de Salmerón 
las Tentaciones de Fray Diego de Orgaz 
Fray Martín de Vizcaya 
Fray Juan de Carrión 
Padre Cabañuelas 
Fray Fernando Yánez
En la Capilla de San José, es donde se guardan las reliquias y algunos tesoros del monasterio. Destacan la corona regia con la que se corono en 1928 como Reina de la Hispanidad
El camarin de la Virgen es un espacio de planta tetralobulada profusamente decorado. Entre sus muros pueden verse algunos cuadros de Lucas Jordán y en los pilares, se abren hornacinas que albergan piezas escultóricas. Por una pequeña puerta se accede al tesoro de la Virgen, una estancia con muros tapizados de damasco oscuro.
La Virgen de Guadalupe es una talla de madera policromada. Fue realizada a finales del siglo XII, y originariamente conformó una Virgen sedente, sentada sobre un trono y con el Niño en sus rodillas. Posteriormente fue reformada para convertirla en una talla de vestir, dando lugar a la estructura triangular que presenta en la actualidad.

La basílica tiene una planta basilical de tres naves, ábside poligonal, y un gran coro situado a los pies, que se construyó posteriormente. Los tres tramos se cubren con bóvedas de terceletes en la nave central y de crucería simple las dos laterales. Sobre el crucero se levanta un cimborrio con una cúpula apoyada sobre trompas, que dota al edificio de gran luminosidad, a lo que también contribuyen los dos rosetones situados a ambos lados del crucero. El edificio se realizó a lo largo del siglo XIV, terminándose en tiempos del prior Yáñez de Cáceres.
El Altar Mayor se separa de las naves por medio de una reja gótico-renacentista.































